En lo que va de la década y hasta diciembre de 1999, el gobierno japonés encabezado por el Partido Liberal Democrático (PLD) ha implementado nueve (9) "PROGRAMAS DE ESTIMULO FISCAL". Como resultado de los mismos, el déficit fiscal japonés casi se ha duplicado hasta alcanzar los Y327 billones (aproximadamente U$S 2.7 billones). Para poner en perspectiva esta cifra, se puede señalar que ella representa el 7,5% del PBI japonés, más de 8 veces el PBI argentino, 6,5 veces los ingresos fiscales que prevé el gobierno japonés para 1999, y que para el año fiscal 2000, se estima que el endeudamiento público llegará a 114% del PBI japonés, uno de los porcentajes más altos entre países miembros de la OCDE. Todo este esfuerzo (el último paquete de estímulo fiscal aprobado a fines de 1999 equivalió al PBI anual de Austria o de Turquía), han sido apenas suficientes para evitar que la economía japonesa cayera en una recesión más profunda en el corto plazo.
A pesar de las presiones políticas (el año que viene habrá elecciones generales), las cifras de endeudamiento actuales hacen que muchos economistas se cuestionen la sabiduría de seguir incrementándolo. Aquellos analistas que aplaudieron el nuevo paquete de medidas fiscales señalan que:
Por otro lado, aquellos que se oponen a un mayor endeudamiento público señalan que:
Las divergencias entre estas dos posturas promete ocupar un lugar de relieve en los próximos debates políticos. Todo indica que entre las dificultades del sector financiero y la reestructuración industrial en marcha, la recuperación económica japonesa será gradual. Probablemente serán necesarias medidas de estímulo fiscal adicional para la reestructuración industrial y para mantener el tenue crecimiento económico que comienza a vislumbrarse. La expectativa tanto del consumidor como del empresariado deberá mejorar substancialmente antes que pueda restablecerse un crecimiento económico autosostenido.
En materia de comercio exterior debe señalarse que la depreciación que registró el yen desde mediados de 1995, significó un crecimiento más lento de las importaciones y una aceleración de las exportaciones. Las relaciones de largo plazo entre los integrantes de los Keiretsu (conglomerados económicos) están siendo reexaminadas, y muchos productores han comenzado a buscar formas de introducir componentes y materiales de alta calidad y bajos costos desde proveedores extranjeros. De confirmarse esta tendencia, si bien a precios muy competitivos, proveedores extranjeros verán nuevas oportunidades en algunas áreas del mercado japonés.
La sobreinversión y la desmesurada contratación de personal que se vivió a fines de la década de 1980, han obligado a muchas empresas japonesas a encarar recortes presupuestarios durante los '90. Debido a que el contrato social implícito en Japón todavía hace difícil que grandes empresas japonesas se deshagan en forma masiva de personal, muchas compañías están reduciendo sus planillas laborales mediante programas de retiro voluntario, "buy-out", congelamiento de nuevo empleo, o transferencias de personal. Entre los países miembros de la OCDE, Japón cuenta con uno de los niveles más altos de costos operativos domésticos. Esto determinó que durante la primera mitad de la década de 90 muchas empresas abrieran plantas en países con costos laborales y de materias primas menores tales como China, Tailandia e Indonesia. En los últimos años esta tendencia se ha desacelerado rápidamente debido a la difícil situación por la que atraviesan las economías asiáticas, la japonesa incluida.
Los cambios en la sociedad que están ocurriendo hoy en día en Japón tendrán profundo impacto en el Japón del futuro. La población japonesa está envejeciendo rápidamente. Debido a que el costo de la salud sube abruptamente después de 70 años de edad, esta situación llevará a un rápido crecimiento de los presupuestos del área a lo largo de las próximas 3 décadas. El Ministerio de Salud y Acción Social estima que para el año 2025 más del 25% de los japoneses tendrán más de 65 años (actualmente esa relación es 1 en 7). Esto significa que en 25 años Japón habrá pasado de detentar uno de los índices de más baja proporción de población mayor a otro de más alta proporción de población mayor entre todos los países industrializados. Como consecuencia de esto, debido a que menor cantidad de trabajadores se verán obligados a mantener más jubilados, los impuestos sobre los trabajadores seguramente aumentarán. Las empresas están desarrollando métodos de producción tendientes a minimizar la mano de obra y su reemplazo por actividades capital intensivas y de manufactura de alto valor agregado.